domingo, 4 de enero de 2015

EL SOLDADITO DE PLOMO

SCH
  Había una vez veinticinco soldados de plomo con un bonito uniforme azul y rojo y un fusil al hombro. Vivían metidos en una caja de madera y se aburrían un poco. Un día oyeron una voz de niño que decía:
   - ¡Hala! ¡Soldados de plomo!
   Era la voz de Carlos, quien había recibido los soldados como regalo de Navidad. Enseguida los sacó de la caja. Todos eran exactamente iguales menos uno, que, aunque sólo tenía una pierna, se mantenía firme como los demás.
   A su lado también había más regalos, pero muy pronto el soldado de plomo se fijó en una bailarina que levantaba con gracia un pie para dar a entender que estaba bailando.
   "También le falta una pierna, como a mi. Es la mujer que me conviene - pensó el soldadito de plomo -. La quiero conocer, ¡es tan guapa!"
  Había una vez veinticinco soldados de plomo con un bonito uniforme azul y rojo y un fusil al hombro. Vivían metidos en una caja de madera y se aburrían un poco. Un día oyeron una voz de niño que decía:
   - ¡Hala! ¡Soldados de plomo!
   Era la voz de Carlos, quien había recibido los soldados como regalo de Navidad. Enseguida los sacó de la caja. Todos eran exactamente iguales menos uno, que, aunque sólo tenía una pierna, se mantenía firme como los demás.
   A su lado también había más regalos, pero muy pronto el soldado de plomo se fijó en una bailarina que levantaba con gracia un pie para dar a entender que estaba bailando.
   "También le falta una pierna, como a mi. Es la mujer que me conviene - pensó el soldadito de plomo -. La quiero conocer, ¡es tan guapa!"
   El soldadito estaba detrás de una caja sorpresa desde donde podía contemplar a la bailarina. Al llegar la noche, Carlos guardó todos los soldaditos excepto a él, porque no lo vio. Y, aprovechando que toda la familia dormía, los juguetes empezaron a divertirse.
   De la caja sorpresa salió un muñeco verde que, al ver al soldado mirar a la bailarina, le dijo:
   - Soldadito de plomo, ¿por qué en vez de mirar a la bailarina no miras el tipo que tienes?
   Pero el soldadito no hizo caso y siguió mirando a la bailarina.
   - Bueno, bueno, ya verás mañana - dijo el malvado muñeco.
   Al día siguiente Carlos puso el soldadito en la ventana. No se sabe bien si por el viento o porque el muñeco de la caja- sorpresa cerró la ventana, el soldadito cayó a la calle.
   - Mira, un soldado de plomo - dijo un niño que pasaba por la calle.
   - Le haremos navegar - dijo su amigo -. Le meteremos en una barca.
   Y dicho esto, hicieron un barquito de papel en el que metieron al soldado, luego empujaron el barco y el soldadito se alejó por las aguas de un arroyo que se había formado por la lluvia.
   "¡Dios mío! ¿Adónde iré a parar? - pensaba el soldadito -. La culpa de todo la tiene el muñeco verde de la caja sorpresa. Estoy seguro de que si estuviera a mi lado la hermosa bailarina no me importaría estar aquí."
   El barco cada vez tenía más agua y se hundía más, porque era de papel. Al final le cubrió la cabeza al soldadito. Pensó que sería su final y sólo se acordaba de la bella bailarina que tampoco tiempo pudo ver. Creía haberla perdido para siempre. Poco poco, se fue hundiendo hasta el fondo del arroyo. Allí se lo tragó un gran pez que pasaba en ese momento.
   Durante un largo tiempo, se quedó a oscuras y en silencio. No sabía donde estaba, aunque tenía la esperanza de que alguien pescase el pez y lo rescataran. Estaba dormido cuando de pronto oyó una voz que le sonaba familiar:
   - ¡Oh, mirad quién está aquí! ¡Es mi soldadito de plomo!
   Era la voz de Carlos. El soldadito no se lo podía creer. ¿Cómo habría llegado hasta allí? La cocinera de Carlos había comprado el pez a un pescador.
   Enseguida el soldado se dio cuenta de que estaban sus amigos y su querida bailarina. Su fortuna no duró mucho tiempo, ya que una ráfaga de viento hizo caer de nuevo al soldadito, esta vez a la chimenea, mientras se derretía, vio a su lado a su querida bailarina, que debió caer con él.
   Nada más se supo del soldado y de la bailarina. Al limpiar la chimenea a la mañana siguiente, se encontraron un corazón de plomo y una rosa de lentejuelas. Era la señal de amor que había quedado entre el soldado y la bailarina.
                     


   El soldadito estaba detrás de una caja sorpresa desde donde podía contemplar a la bailarina. Al llegar la noche, Carlos guardó todos los soldaditos excepto a él, porque no lo vio. Y, aprovechando que toda la familia dormía, los juguetes empezaron a divertirse.
   De la caja sorpresa salió un muñeco verde que, al ver al soldado mirar a la bailarina, le dijo:
   - Soldadito de plomo, ¿por qué en vez de mirar a la bailarina no miras el tipo que tienes?
   Pero el soldadito no hizo caso y siguió mirando a la bailarina.
   - Bueno, bueno, ya verás mañana - dijo el malvado muñeco.
   Al día siguiente Carlos puso el soldadito en la ventana. No se sabe bien si por el viento o porque el muñeco de la caja- sorpresa cerró la ventana, el soldadito cayó a la calle.
   - Mira, un soldado de plomo - dijo un niño que pasaba por la calle.
   - Le haremos navegar - dijo su amigo -. Le meteremos en una barca.
   Y dicho esto, hicieron un barquito de papel en el que metieron al soldado, luego empujaron el barco y el soldadito se alejó por las aguas de un arroyo que se había formado por la lluvia.
   "¡Dios mío! ¿Adónde iré a parar? - pensaba el soldadito -. La culpa de todo la tiene el muñeco verde de la caja sorpresa. Estoy seguro de que si estuviera a mi lado la hermosa bailarina no me importaría estar aquí."


   El barco cada vez tenía más agua y se hundía más, porque era de papel. Al final le cubrió la cabeza al soldadito. Pensó que sería su final y sólo se acordaba de la bella bailarina que tampoco tiempo pudo ver. Creía haberla perdido para siempre. Poco poco, se fue hundiendo hasta el fondo del arroyo. Allí se lo tragó un gran pez que pasaba en ese momento.
   Durante un largo tiempo, se quedó a oscuras y en silencio. No sabía donde estaba, aunque tenía la esperanza de que alguien pescase el pez y lo rescataran. Estaba dormido cuando de pronto oyó una voz que le sonaba familiar:
   - ¡Oh, mirad quién está aquí! ¡Es mi soldadito de plomo!
   Era la voz de Carlos. El soldadito no se lo podía creer. ¿Cómo habría llegado hasta allí? La cocinera de Carlos había comprado el pez a un pescador.


   Enseguida el soldado se dio cuenta de que estaban sus amigos y su querida bailarina. Su fortuna no duró mucho tiempo, ya que una ráfaga de viento hizo caer de nuevo al soldadito, esta vez a la chimenea, mientras se derretía, vio a su lado a su querida bailarina, que debió caer con él.
   Nada más se supo del soldado y de la bailarina. Al limpiar la chimenea a la mañana siguiente, se encontraron un corazón de plomo y una rosa de lentejuelas. Era la señal de amor que había quedado entre el soldado y la bailarina.
                     

WL PATITO HIJO DE PATA Y PATO, VIVE EN EL AGUA Y NACE DEL HUEVO.

El patito se alimenta de lobrices y pastito
ofkhskfhsakfhska

DEFINICIÓN DE
DEFAULT



Default es un término que no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE), aunque es de uso frecuente en nuestra lengua. Se trata de una palabra inglesa cuya traducción literal refiere a algo que se hace por defecto o de forma predeterminada.





miércoles, 26 de noviembre de 2014

ACTIVIDAD DEL EJE 4 "LECTURA Y ESCRITURA EXPLORATORIA"

Transtornos de ánimo, signos de alerta

Introducción

Los trastornos de ánimo son un problema y afectan a la persona cuando su estado es elevado o deprimido, el control sobre el ánimo se pierde y la persona pasa a catalogarse como bipolar o depresivo. Es importante conocer sobre este tema para estar al tanto de los signos de alerta que pueden estar sucediendo a nuestro alrededor con compañeros, amigos o familiares.

Desarrollo

Es común pensar que se tiene siempre un control sobre nuestros estados de ánimo, sin embargo, estos se pierden y producen malestar.  Por una parte, la depresión, que es la sensación de sentirse abatido y triste, no se trata de cualquier tristeza pues se trata de una enfermedad que afecta tanto el estado de ánimo como los pensamientos y el organismo en su totalidad.  Estudios sobre la herencia, aspectos bioquímicos, estudios hormonales, factores psicosociales y la familia, ofrecen explicaciones sobre la causa de este trastorno.

Los medicamentos son frecuentemente usados en trastornos depresivos, terapia electro convulsiva y tratamiento psicológico ofrecen también resultados.

Los signos más característicos son:
  • Tristeza o estado de ánimo bajo diariamente
  • Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones
  • Problemas en la alimentación como inapetencia y pérdida de peso o consumo exagerado de alimentos y aumento de peso
  • Fatiga o desgano
  • Sentimiento de minusvalía, desesperanza o culpa
  • Pérdida de placer en actividades que alguna vez disfrutaba
  • Pérdida de la autoestima
  • Pensamientos de muerte o suicidio
  • Dificultad para conciliar el sueño o dormir demasiado
  • Alejarse de los amigos o las actividades que alguna vez disfrutaba
Por otra parte, el trastorno bipolar es una afección en la cual una persona tiene períodos de depresión y períodos en los que está extremadamente eufóricos, razón por la que estos altibajos en el estado anímico hacen que la persona tenga cambios extremos en la actividad y los niveles de energía que le perjudican a sí mismo y a su gente alrededor.

Los signos característicos de la etapa depresiva ya se han mencionado, pero los de la etapa maniática son los siguientes:
  • Distraerse fácilmente
  • Poca necesidad de sueño
  • Deficiente capacidad de discernimiento
  • Control deficiente del temperamento
  • Comportamientos imprudentes y falta de autocontrol, como beber, consumir drogas, tener relaciones sexuales con muchas parejas, hacer gastos exagerados
  • Estado de ánimo muy irritado como pensamientos apresurados, hablar mucho, creencias falsas acerca de sí mismo o de las habilidades
  • Compromiso exagerado en actividades
Conclusión

Problemas en el estados de ánimo ya sea por depresión o bipolaridad perjudican gravemente la salud de las personas. Es importante informarnos más sobre los trastornos en los estados de ánimo que pueden ocurrir en nosotros y en la gente con la que convivimos para comprenderlos y apoyarlos a tener una mejor calidad de vida.  Los signos de alerta que se han señalado deben estar presentes en nuestra memoria para saber identificar a estas personas.

¿Por qué has elegido ese tema?  

En la radio de mi localidad está muy de moda hablar de este tema por los suicidios recurrentes que suceden y me interesó ahondar un poco más en este problema de la depresión que puede llevar a las personas que la padecen a atentar contra su propia vida.
 
¿De dónde partiste para empezar a escribir?

Indagando en Internet encontré un artículo muy interesante de la UNAM que tornó mi búsqueda sobre suicidios a las causas que posibilitan que ocurra un suicidio. Y me pareció interesante buscar más sobre las características que presentan las personas que padecen los trastornos, habiendo leído todo,  partí en escribir sobre los aspectos más comprensibles pero que finalmente resumen mi búsqueda.

Fuente consultada:
Los trantornos del estado de ánimo. Revista Digital Universitaria. 10 de noviembre 2005, Volumen 6 Número 11 ISSN: 1067-6079.